miércoles, 4 de junio de 2014

Más que por santos, en contra de Uribe

Por Mr. D, (Facebook,Patreon)

La trepidante y salvaje escena política nacional, llena de lagartos camaleónicos, ratas descaradas y micos gigantescos está viviendo todo un zenit de popularidad y originalidad comparable solo con la emoción que generan los lunes laborales luego de unas cortas vacaciones. Esto fue clarísimo en las pasadas elecciones, donde (y tomándome un chiste ajeno, viejo, pero bueno) se enfrentaron la exnovia de Uribe, el exalcalde de Uribe, la exministra de Uribe, el excandidato de Uribe y el candidato de Uribe; de esta incomparable muestra de pluralidad y liderazgo democrático tenemos un sensacional “pull” de candidatos que pasaron a segunda vuelta con poco más de tres millones de votos (con los que perdió Mockus las elecciones pasadas): Santos y Zuluaga, el viejo hijo bobo del tribuno de Antioquia que decidió hacerse el loco con las órdenes de papá y el nuevo hijo bobo del tribuno de Antioquia, quien parece tener la mano de su señor bien metida en el derriere. ¿Por quién votar? ¿Cómo elegir entre estos dos imponentes titanes políticos? ¡Simple! Todo se reduce a si se desea condenar el país a la violencia y corrupción del patrón de las convivir o elegir un mal menor.

♫Uno de estos animales no es como los otros♪

Jamás me imaginé que escribiría tal cosa aquí, pero, vea pues, la vida da muchas vueltas. Santos me parece una mejor opción que Zuluaga por algunas razones bastante claras y, sinceramente, un tanto tristes.

El voto en blanco no los detendrá. Contrario a la creencia popular, el voto blanco no se regala al candidato con menos o más votos, estos sufragios se cuantifican y si superan la mitad más uno de los votos totales la elección deberá repetirse con candidatos nuevos; esto ya ha pasado en el país en elecciones menores. El problema radica en que en esta etapa de segunda vuelta el voto en blanco es una arandela simbólica y no cumple ninguna función, por más que millones de colombianos votaran por el candidato Blanco, aquí, con todas las de la ley (literalmente) no importaría.

La abstención no significa nada. Abstenerse de votar puede indicar dos cosas (que a veces están combinadas): pereza o incredulidad. En estas últimas votaciones la abstención fue de un 60%, los analistas hicieron bombo, los medios hablaron de crisis, algunos de los que votaron se enfurecieron y dejaron claro en sus muros de Facebook que esta era una conducta inadmisible; todos estuvieron de acuerdo que tal situación era terrible, espantosa, diciente y aterradora. ¿Y qué pasó? Nada, Santos y Zuluaga pasaron, derechito, con pocos votos relativamente hablando. Lo peor es que eso volverá a pasar, así ganen con 100 votos trasteados por allá en Córdoba. ¡Qué bonita nuestra democracia!

¡La paz se viene!... bueno quizás no… pero… Pasada la segunda vuelta Santos se volcó a intentar hacerle un chantaje emocional al país con la idea de la paz, debo confesar que no creía un carajo en el proceso de la Habana pero veo con gusto que parece avanzar. Claro, no imagino todavía que la paz este cerca de una certeza, pero prefiero tener al frente de la tarea a nuestro actual presidente que al candidato que afirmó que detendría el dialogo no bien le notifiquen que ganó. Zuluaga habla de paz, “pero con condiciones”; siendo sus condiciones tales que describen no un proceso de paz sino uno de rendición. La verdad no creo que este gobierno, el posible de Zuluaga o uno con el mismísimo Superman a la cabeza puedan terminar una guerra de 60 años echándole más plomo al sangriento caldero.

Zuluaga no convence. Más allá del muñeco en el acto más grande de ventriloquia que ha visto este país ¿Quién es Oscar Iván Zuluaga? Su campaña buscó enfatizar quien había sido y donde estudió (cual entrevista de trabajo) por una sencilla razón: nadie lo conoce. Lo peor es que Oscar está allí precisamente por eso, es una figura sin voz ni imagen, la arcilla perfecta para que Uribe moldee y venda como alguna especie de enferma abominación de poder. Además Zuluaga se echa para atrás seguido, haciéndose el que no dijo o no hizo, también se ha mostrado corrupto y chanchullero, lento y sin ideas. Si no estuviera amparado por Alvarito nunca habría llegado hasta donde está.

Uribe es un loquillo. Claro que no hay que olvidar lo más importante de todo esto, Zuluaga es el candidato de Uribe, el mismo presidente que falló al construir la infraestructura que le faltó al país en la crisis invernal, del que vienen los escándalos de AIS, DNE, chuzadas, Yidispolítica y notarías; quien le abrió la puerta a los Nule y creo las convivir (la base de los paramilitares) y premió a quienes votaron por él reduciendo dominicales, horas extra y festivos; entre otros loables logros. Votar por Zuluaga es arriesgar hasta ocho años más de un gobierno para los ricos, con aire gringo-republicano, un gobierno que aprieta a los pobres y unta los pudientes. ¡Si ya estamos jodidos con lo que hizo imagínense más!

O claro, puede seguir el concejo de este asesinado amigo:



Me sabe a metal la boca cuando pienso que votaré por Santos, es incómodo y patético llegar a estos límites. Pero escribo esto precisamente porque me preocupa que es muy posible que Zuluaga llegue al poder, a la mayoría de sus votantes no les interesa si hace o dejar de hacer, aman a su señor Uribe como el espíritu redentor que todo lo puede y no atenderán razones, no valdrá Hacker o torcido, votarán y votarán, porque Uribe es a quien quieren. Debemos detenerlo, debemos convencer a los que no quieren votar, a los que les duele hacerlo por Santos, a los indecisos y, si se da el milagrito, a los que quieren votar por Zuluaga; este voto no es para llevar el país lejos, por darle educación o salud, ni siquiera paz, tristemente ahora solo debemos votar por salvar al país de más de Uribe y sus locas aventuras…

…al menos por ahora, porque tras del hecho salió senador.


_________________________
¿Te gustó este post? Agréganos en Facebook.

1 comentario:

  1. Santos no es una "mejor opcion" es una opcion menos mala.

    ResponderEliminar